sábado, 2 de octubre de 2010

Abel y Caín

Raza de Abel, duerme, bebe y come;
Dios te sonríe complaciente.

Raza de Caín, arrástrate
en el fango y muere miserablemente.

Raza de Abel, tu sacrificio
¡agrada al olfato del Serafín!

Raza de Caín, tu suplicio
¿acabará alguna vez?

Raza de Abel, ves prosperar
tus siembras y tu ganado;

Raza de Caín, tus entrañas
aúllan hambrientas igual que un perro viejo.

Raza de Abel, calienta tu vientre
en tu hogar patriarcal;

Raza de Caín, tiembla de frío
en tu antro, ¡pobre chacal!

Raza de Abel, ¡ama y prolifera!,
tu oro también se multiplica;

Raza de Caín, ardiente corazón,
guárdate de esos grandes apetitos.

Raza de Abel, tú creces y roes
¡como las chinches la madera!

Raza de Caín, arrastra
por los caminos a tu arruinada familia

II
¡Ah!, raza de Abel, tu carroña
¡abonará el humeante suelo!

Raza de Caín, tu tarea
no ha sido aún acabada;

Raza de Abel, para tu vergüenza,
¡las cadenas fueron vencidas por el venablo!

Raza de Caín, sube al cielo,
¡y arroja a Dios sobre la tierra!

Baudelaire

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Esta época instruida

Esta época instruida

Se tira pedos

Esta época instruida

Camino despacio

Esta época instruida

Se acuerda de sus abuelas

Esta época instruida

Toma diuréticos, presión arterial alta,

Vigila la sal y el azúcar

Esta época instruida come menos carne, algunos

Hace una década que dejaron de fumar

Unos dejan el café, otros lo toman fuerte

Esta época instruida presenció

Los funerales de sus mejores amigos, llamó a

Hijas y nietas por teléfono

Unos conducen, otros no, unos cocinan,

Otros no

Esta época instruida

A menudo

No dice nada.

lunes, 20 de septiembre de 2010

´Qué ha muerto?

¡Puta de ti!

En ese tiempo vivivía en la Luna. El placer terrenal a mí se me prohibió. Cultivaba violetas, cantaba felizmente y a los gatos recogía yo.

¡Ah, puta de ti! ¡Ah, pobre de mí!

Un día de lluvía golpearon mi aldaba. Sin demora fui a abrir, sin duda otro michino. Ay señor, el felino que el viento me envíaba eras tú, eras tú.


¡Ah, puta de ti! ¡Ah, pobre de mí!

Ojos rasgados color de pistacho. Tu patita de pana rozó mi corazón. Por suerte para mí no tenías mostacho y tu virtud fue pompa de jabón.


¡Ah, puta de ti! ¡Ah, pobre de mí!

Al norte y sur de mi vida bohemia, decidiste pasear tu fuego juvenil. Y para mí y mis gatos, flores y poemas fuiste lluvia, fuiste sol de abril.


¡Ah, puta de ti! ¡Ah, pobre de mí!

Pero la hoz del tiempo ciegavino ya ha logrado dejar marchito nuestro amor. Pues quemaste mis versos, golpeaste al minino y le echaste gasolina a la flor.


¡Ah, puta de ti! ¡Ah, pobre de mí!

El colmo al fin, miserable marsopa. Como ya en mi cocina no había ni un pan, fue correr sin vergüenza a por una escalopa al lecho del carnicero Germán.


¡Ah, puta de ti! ¡Ah, pobre de mí!

Todo acabó, quedó atrás el mal rato. Renuncié a tus amores y volví en tren a la Luna, llevando mis cuernos, mis gatos y mis cantos y flores también.


¡Ah, puta de ti! ¡Ah, pobre de mí!

De Brassens, como no xD. Traducción de Paralta.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Como Ulises

Yo, como Ulises, he sido de Penélope el marido, y me alejé de esa joya por unirme a Agamenón, que iba a la guerra de Troya, me pedía el cuerpo acción. Y tuve acción, tuve guerra, ríos de sangre por tierra y, entre hecatombes y vino, Aquiles, casi divino. Y el mejor de mis engaños, un caballo de madera. Y Aquiles que desespera y muere. Fueron diez años.

Y me volví para casa, puse de Ítaca al rumbo y ya sabéis lo que pasa, doy un tumbo y otro tumbo. Y, ¿qué queréis que uno haga si al primer tumbo me tumbo en lecho de una maga? Baste deciros que tanto fue de Calipso el encanto que me acosté en aquel lecho un par de años, quizá tres, y siempre estaba desecho, pero el tiempo es como es. Y rompe el encanto un día y sigues tu travesía, resistes a duras penas cánticos de las sirenas, y visitas el Infierno donde Aquiles y tu madre, aunque Cerbero les ladre, tienen frío y es eterno.

Y otra vez de vuelta a casa, otra vez de Ítaca al rumbo y ya sabéis lo que pasa doy un tumbo y otro tumbo y, otra vez mi suerte aciaga y, esta vez casi sucumbo en el lecho de otra maga. Circe de turbio recuerdo me quería para cerdo. Lo fueron mis camaradas, a mí me salvó algún dios. Y le afeé sus cerdadas:¡ Que te zurzan, Circe, adiós!

Y al mar me dicta mi instinto, al mar que es un laberinto. Y sopla un viento contrario y doy con un sanguinario Cíclope vil, Polifemo. Aunque me tuvo a su antojo, era un borracho y un memo. Le clavé un palo en el ojo. Nadie, gritaba, me ciega, nadie gritaba acusica. Con Poseidón no se juega y naufrago hacia Nausica, linda princesa feacia, a quien traté en plan colega con extrema diplomacia. Y me alojé en el palacio de su padre, el rey feacio, y me contaron mi historia sin saber que yo era yo, y en un momento de euforia mi gloria me descubrió: señores, sí, soy Ulises, vuelvo de muchos países, debo seguir navegando, Ítaca me está esperando. Me ofrecieron un navío, y remeros los mejores. Y zarpé hacia mis amores, mi Penélope y el crío.

Ítaca al fin, veinte años Ítaca al fin no son nada, unos cuantos desengaños y es el mar agua pasada. Me disfracé de mendigo: vi a Penélope casada, con un antiguo enemigo. Ahora soy un ex-marido, un ex-padre y he sabido, que guardó un tiempo mi ausencia, bordando que era un primor, que se agotó su paciencia, que rompió su bastidor. En uno de sus repentes, y a uno de sus pretendientes parece ser que le dijo: Padre serás de mi hijo y tendremos otros varios, Ulises si es que regresa, se llevará una sorpresa, me lo dicta mis ovarios.

Y ahora, perdido mi rumbo, ahora voy adonde sea, un tumbo doy y otro tumbo y prosigo mi Odisea en otras tristes canciones. Sólo Hermes y Atenea comparten mis libaciones.

Javier Krahe.

sábado, 5 de junio de 2010

LA MOCHILA Y EL CURRICULUM.

Llueve a ratos, y Madrid está frío y desapacible. Pasan paraguas al otro lado del escaparate de la librería de mi amigo Antonio Méndez, el librero de la calle Mayor. Estamos allí de charla, fumando un pitillo rodeados de libros mientras Alberto, el empleado flaco, alto y tranquilo, que no ha leído una novela mía en su vida ni piensa hacerlo -«ni falta que me hace», suele gruñirme el cabrón- ordena las últimas novedades. En ésas entra un chico joven con una mochila a la espalda, y se queda un poco aparte, el aire tímido, esperando a que Antonio y yo hagamos una pausa en la conversación. Al fin, en voz muy baja, le pregunta a Antonio si puede dejarle un currículum. Claro, responde el librero. Déjamelo. Y entonces el chico saca de la mochila un mazo de folios, cada uno con su foto de carné grapada, y le entrega uno. Muchas gracias, murmura, con la misma timidez de antes. Si alguna vez tiene trabajo para mí, empieza a decir. Luego se calla. Sonríe un poco, lo mete todo de nuevo en la mochila y sale a la calle, bajo la lluvia. Antonio me mira, grave. Vienen por docenas, dice. Chicos y chicas jóvenes. Cada uno con su currículum. Y no puedes imaginarte de qué nivel. Licenciados en esto y aquello, cursos en el extranjero, idiomas. Y ya ves. Hay que joderse.

Le cojo el folio de la mano. Fulano de Tal, nacido en 1976. Licenciado en Historia, cursos de esto y lo otro en París y en Italia. Tres idiomas. Lugares, empresas, fechas. Cuento hasta siete trabajos basura, de ésos de tres o seis meses y luego a la calle. Miro la foto de carnet: un apunte de sonrisa, mirada confiada, tal vez de esperanza. Luego echo un vistazo al otro lado del escaparate, pero el joven ha desaparecido ya entre los paraguas, bajo la lluvia. Estará, supongo, entrando en otras tiendas, en otras librerías o en donde sea, sacando su conmovedor currículum de la mochila. Le devuelvo el papel a Antonio, que se encoge de hombros, impotente, y lo guarda en un cajón. Él mismo tuvo que despedir hace poco a un empleado, incapaz de pagar dos sueldos tal y como está el patio. Antes de que cierre el cajón, alcanzo a ver más fotos de carnet grapadas a folios: chicos y chicas jóvenes con la misma mirada y la misma sonrisa a punto de borrárseles de la boca.

España va bien y todo eso, me digo. La puta España. De pronto la tristeza se me desliza dentro como gotas frías, y el día se vuelve más desapacible y gris. Qué estamos haciendo con ellos, Maldita sea. Con estos chicos. Antonio me mira y enciende otro cigarrillo. Sé que piensa lo mismo. En qué estamos convirtiendo a todos esos jóvenes de la mochila, que tras la ilusión de unos estudios y una carrera, tras los sueños y el esfuerzo, se ven recorriendo la calle repartiendo currículum en los que dejan los últimos restos de esperanza Licenciados en Historia o en lo que sea, ocho años de EGB, cinco de formación profesional, cursos, sacrificios personales y familiares para aprender idiomas en academias que quiebran y te dejan tirado tras pagar la matrícula. Indefensión, trampas, ratoneras sin salida, empresarios sin escrúpulos que te exprimen antes de devolverte a la calle, políticos que miran hacia otro lado o lo adornan de bonito, sindicatos con más demagogia y apoltronamiento que vergüenza. Trabajos basura, desempleos basura, currículums basura. Y cuando el milagro se produce, es con la exigencia de que estés dispuesto a todo: puta de taller, puta de empresa, boca cerrada para sobrevivir hasta que te echen; y si tienes buen culo, a ser posible, deja que el jefe te lo sobe. Aún así, chaval, chavala, tienes que dar las gracias por los cambios de turno arbitrarios, los fines de semana trabajados, las seiscientas horas extras al año de las que sólo ochenta figuran como tales en la nómina. Y si encima pretendes mantener una familia y pagar un piso date con un canto en los dientes de que no te sodomicen gratis. Flexibilidad laboral, lo llaman Y gracias a la flexibilidad de los cojones se han generado, dice el portavoz gubernamental de turno tropecientos mil empleos más, y somos luz y fan de Europa. Guau. Gracias a eso, también, un chaval de veintipocos años puede disfrutar de la excitante experiencia de conocer ocho empleos de chichinabo en tres o cuatro años, y al cabo verse el la calle con la mochila, buscándose la vida bajo la lluvia. Partiendo una y otra vez de cero. Flexibilidad laboral. Rediós. Cuánto eufemismo y cuánta mierda. A ver qué pasa cuando, de tanto flexionarlo, se rompa el tinglado y se vaya todo al carajo, y en vez de currículums lo que ese chico lleve en la mochila sean cócteles molotov.

Arturo Pérez Reverte

viernes, 4 de junio de 2010

Ya no hay locos en España

Ya no hay locos, amigos, ya no hay locos. Se murió aquel manchego,
aquel estrafalario fantasma del desierto y ... ni en España hay locos.
Todo el mundo está cuerdo, terrible, monstruosamente cuerdo.
Oíd ... esto,
historiadores ... filósofos ... loqueros ...
Franco ... el sapo iscariote y ladrón en la silla del juez repartiendo castigos y premios,
en nombre de Cristo, con la efigie de Cristo prendida del pecho,
y el hombre aquí, de pie, firme, erguido, sereno,
con el pulso normal, con la lengua en silencio,
los ojos en sus cuencas y en su lugar los huesos ...
El sapo iscariote y ladrón repartiendo castigos y premios ...
y yo, callado, aquí, callado, impasible, cuerdo ...
¡cuerdo!, sin que se me quiebre el mecanismo del cerebro.
¿Cuándo se pierde el juicio? (yo pregunto, loqueros).
¿Cuándo enloquece el hombre? ¿Cuándo, cuándo es cuando se enuncian los conceptos
absurdos y blasfemos
y se hacen unos gestos sin sentido, monstruosos y obscenos?
¿Cuándo es cuando se dice por ejemplo:
No es verdad. Dios no ha puesto
al hombre aquí, en la Tierra, bajo la luz y la ley del universo;
el hombre es un insecto
que vive en las partes pestilentes y rojas del mono y del camello?
¿Cuándo si no es ahora (yo pregunto, loqueros),
cuándo es cuando se paran los ojos y se quedan abiertos, inmensamente abiertos,
sin que puedan cerrarlos ni la llama ni el viento?
¿Cuándo es cuando se cambian las funciones del alma y los resortes del cuerpo
y en vez de llanto no hay más que risa y baba en nuestro gesto?
Si no es ahora, ahora que la justicia vale menos, infinitamente menos
que el orín de los perros;
si no es ahora, ahora que la justicia tiene menos, infinitamente menos
categoría que el estiércol;
si no es ahora ... ¿cuándo se pierde el juicio?
Respondedme loqueros,
¿cuándo se quiebra y salta roto en mil pedazos el mecanismo del cerebro?
Ya no hay locos, amigos, ya no hay locos. Se murió aquel manchego,
aquel estrafalario fantasma del desierto
y ... ¡Ni en España hay locos! ¡Todo el mundo está cuerdo,
terrible, monstruosamente cuerdo! ...
¡Qué bien marcha el reloj! ¡Qué bien marcha el cerebro!
Este reloj ..., este cerebro, tic-tac, tic-tac, tic-tac, es un reloj perfecto ...,
perfecto, ¡perfecto!

León Felipe

miércoles, 19 de mayo de 2010

Entrada del Ulises 2

El ritmo empieza, lo ves. Lo oigo. Tetrámetro acataléctico de yambos marchando. No, al galope: deline la mar.
Abre los ojos ahora. Lo haré. Un momento. ¿Se ha desvanecido todo desde entonces? Si abro y me encuentro para siempre en lo adiáfano negro. ¡Basta! Veré si puedo ver.
Mira ahora. Ahí todo el tiempo sin ti: y siempre estará, por los siglos de los siglos.

Descendieron por las escalinatas de Leahy Terrace prudentemente, Frauenzimmer y por la inclinada orilla lánguidamente, sus pies planos hundiéndose en la arena sedimentada. Como yo, como Algy, descendiendo a nuestra poderosa madre. La número uno balanceaba patosamente su bolso de matrona, el paraguón de la otra hurgaba en la arena. Del barrio de Liberties, día de paseo. Mrs. Florence MacCabe, viuda del extinto Patk MacCabe, sinceramente llorado, de Bride Street. Una de su hermandad me sacó guañiendo a la vida. Creación desde la nada. ¿Qué tiene en el bolso? Un engendro con el cordón umbilical arrastrando, amorrado en paño bermejo. El cordón de todos enlaza con el pasado, cable cabitrenzado de toda carne. Por eso los monjes místicos. ¿Querríais ser como dioses? Miraos vuestro omphalos. ¡Oiga! Aquí Kinch. Póngame con Villaedén. Alef, alfa: cero, cero, uno.

Esposa y compañera de Adán Kadmon: Heva, Eva desnuda. Ella no tenía ombligo. Mirad. Vientre sin
mácula, bien abombado, broquel de tensa vitela, no, grano blanquiamontonado naciente e inmortal, que existe desde siempre y por siempre. Entrañas de pecado.

Entrañado en la oscuridad pecaminosa estuve yo también, concebido no engendrado. Por ellos, el hombre con mi voz y mis ojos y una mujer fantasmal de aliento a cenizas. Se ayuntaron y desjuntaron, cumplieron la voluntad del apareador. Desde antes de los tiempos Él me dispuso y ahora no puede disponer lo contrario ni nunca. Una lex eterna Le atenaza. ¿Es ésa pues la divina sustancia en la que el Padre y el Hijo son consustanciales? ¿Dónde está el pobre de Arrio para meterse dentro y ver qué pasa? Guerreando de por vida por la contransmagnificandjudeogolpancialidad. ¡Aciago heresiarca malogrado! En un excusado griego exhaló su último suspiro: euthanasia. Con mitra de abalorios y con báculo, instalado en su trono, viudo deuna sede viuda, con omophonon envarado, con posaderas aglutinadas.

Los vientos potreaban a su alrededor, vientos cortantes y apasionados. Llegan, las olas. Los hipocampos crestiblancos, tascando, embridados en fúlgidos céfiros, los corceles de Mananaan.

No debo olvidar su carta para la prensa. ¿Y después? El Ship, doce y media. Por cierto lleva cuidado con ese dinero como buen joven imbécil. Sí, debo hacerlo.

Aflojó la marcha. Veamos. ¿Voy a casa de tía Sara o no? La voz de mi padre consustancial. ¿Te has topado últimamente con tu hermano Stephen el artista? ¿No? ¿Seguro que no está en Strasburg Terrace con su tía Sally? ¿Es que no sabe volar más alto que eso, eh? Y y y y dime, Stephen ¿cómo está el tío Si? ¡Ay, por Cristo bendito en lo que me he metido! Los zagales subidos en lo alto del pajar. Ese contable de pacotilla borracho y su hermano, el cometa. ¡Muy respetables gondoleros! Y el bizco de Walter tratando de señor a su padre ¡nada menos! Señor. Sí, señor. No, señor. ¡Ay, Jesús crucificado: no me extraña! ¡Por Cristo!

Tiro de la campana resollante de la casita cerrada: y espero. Me toman por un cobrador, escudriñan desde un punto estratégico.
-Es Stephen, señor.
-Déjalo entrar. Deja entrar a Stephen.
Un cerrojo que se descorre y Walter me da la bienvenida.
-Pensábamos que eras otra persona.
En su cama ancha siyo Richie, almohadillado y envuelto en una manta, extiende sobre el montículo de sus rodillas un antebrazo membrudo. El pecho limpio. Se ha lavado la parte de arriba.
-Buenas, sobrino. Siéntate y anda.
Deja a un lado la bandeja donde garrapatea los costes para los ojos de don Dundo y de don Shapland Tandy, archivando poderes e investigaciones y un mandamiento de Duces Tecum. Un marco de aliso sobre su cabeza calva: el Requiescat de Wilde. El zureo de su silbido equívoco hace volver a Walter.
-¿Sí, señor?
-Güisqui de malta para Richie y Stephen, díselo a madre. ¿Dónde está?
-Bañando a Crissie, señor.
La compañerita de cama de papá. Cachito de amor.
-No, tío Richie ....
-Llámame Richie. Maldita sea tu agua de litina. Te rebaja. ¡Güisqui!
-Tío Richie, de verdad ....
-Siéntate o demontres que te tumbo.
Walter se despestaña en vano buscando una silla.
-No tiene dónde sentarse, señor.
-No tiene dónde ponerlo, bobo. Trae la silla chippendale. ¿Te gustaría comer algo? Nada de tus malditos remilgos en esta casa. ¿Una buena loncha de panceta frita con un arenque? ¿De veras? Pues tanto mejor.
No hay nada en la casa salvo píldoras para los dolores de espalda.
All’erta!

lunes, 17 de mayo de 2010

Anécdotas Uliseicas

-¿La cuenta, señor? dijo, deteniéndose. Bueno, son siete mañanas una pinta a dos peniques hacen dos sietes lo que hace un chelín y dos peniques por un lado y estas tres mañanas un cuarto a cuatro peniques hacen tres cuartos lo que hace un chelín. Eso hace un chelín y uno con dos eso es dos con dos, señor.

Y un acertijo:

El gallo ha cantado,
el cielo cobalto:
campanas en las alturas
dan las diezy una.
Hora es que esta pobre alma
ascienda a las alturas.

Qué es?


El zorro enterrando a su abuela bajo un acebo.

viernes, 7 de mayo de 2010

Donde se cuenta la historia del intento de destruir a un "catus" por parte de su propietario

Érase que se era un hombre que odiaba a su gato, ya que parecía que todo lo que hacía éste era para joderle, ya sea estropearle la siesta, llenarle de pelos el sofá, arañarle cuando quería acaricirale u ocupar el sofá justo cuando él iba a recostarse...en fin, una pesadilla de gato. Solución, eliminarlo.

Pensó cómo liquidarlo: "Ya sé, lo meteré en un saco y lo llevaré al bosque y seguro que no sabrá volver". Acto seguido lo mete en un saco y se lo lleva allí abandonándolo. Feliz, vuelve a su casa. Abre la puerta y, sorpresa, el felino, como el dinosaurio, seguía allí.

Tenía que idear más y en éstas pensó: "Ya sé, lo meteré en el saco y me lo llevaré a la montaña, donde seguro que no sabrá volver". Acto seguido coge al gato y se lo lleva a una montaña y lo abandona dentro del saco. Vuelve a su casa "et voilà", hételo allí esperando su ración de comida relamiéndose muy felizmente.

Ocurriósele lanzarlo al mar en un saco lleno de piedras y candado de acero para que se hundiera y falló. También se lo llevó a la Antártida para que muriera congelado y casi es él el que se congela. Igual resultado tuvo llevárselo al volcán Eyjafjalla y tirarlo por el cráter, pero antes de hacerlo el gato había desaparecido y acabó cayéndose él. Conclusión, el hombre directo al hospital con quemaduras de quinto grado y el gato con él a hacerle compañía...¿o tendría que decir a jodérsela?

Todo cubierto de potingues, el hombre seguía maquinando. Y de tanto pensar y pensar que le salieron ampollas y quemaduras mentales, pero encontró LA SOLUCIÓN. Era tan destructiva y mortal que ni a Nietzsche se le hubiera ocurrido. Llevaría al gato hasta la Luna. Exclamó: "¡Eureka, de ésta sí que no te salvas, maldito cabrón roba-sofás! ¡Muajajajaja!".

Ya recuperado, coge la caja, bien la encadena y sella y se marcha. Va hasta la estación espacial y se compra un billete dirección la Luna como el que se compra un billete dirección Moncada. Ya allí, coge la caja, la abre para finalizar el trabajo que casi le cuesta la vida y en éstas exclama: "¡Mierda, me he olvidado de meter el gato!¡Noooo!".

Desgraciadamente, el "pobre hombre" no tiene combustible para volver a su casa y está condenado a morir en aquel paraje solo y asfixiado. O debería decir afortunadamente pues definitivamente se había librado del gato...¿o el gato se había librado de él? Nunca lo sabremos.

martes, 16 de marzo de 2010

Que cuenta sobre el secuestro de la princesa por el dragón y posterior rescate del caballero

Érase una doncella de esas con muchos talentos en arcones, pero velluda como pocas mujeres hubiere que era muy infeliz porque aún no había encontrado con quien desposar debido a su piloso problema.

Un día, harta de no encontrar con quien desposar, la doncella convenció a un dragón amigo suyo para que la secuestrase. Éste la llevó hasta la torre más alta de cuya existencia se tienen noticias incluso en nuestros días y allí moró ella hasta la llegada del supuesto príncipe o similar que viniere a rescatarla.

Y la princesa esperó, y esperó pero ningún hombre hubo de venir. Tanto tiempo esperó, que en vez de doncella era ya Neanderthal. Su vellosidad, superlativa, dejaba como un imberbe al mismísimo Matusalén.

Pero un buen día, o no tan bueno, hubo de aparecer por esos lugares un caballero de armas en astillero con escudero, más bien panadero. La mujer, rauda, descendió las innumerables escaleras de aquella torre y empezó a gritar: "Noble caballero! Este dragón me tiene secuestrada desde ha cinco años no más e ningún hijo de algo ha venido a rescatarme desde aquellos tiempos. ¡¡Auxilio!!". El caballero se lanzó presto a socorrerla del temible dragón pese a que su escudero le advertía: "No vaya señor, que es más bien ogro que no doncella!". Pero su señor hízole oídos sordos y siguió a la carga.

Y llegó el momento más esperado de esta aventura que aquí le he de narrar, el momento de la acometida entre el feroz dragón y el valiente caballero. El caballero dispúsose a entablar combate con tamaña bestia, mas antes quería la bendición de su dama y que le entregara ella una prenda, con la cual ni el mismísimo Hércules osárale batalla prestar. Mas el caballero descubrió que la doncella no era doncella de buen ver, sino, como ya le advirtió su escudero, ogro horrible y espeluznante y más piloso de cuantos de éstos había encontrado en sus aventuras. El caballero, asustose, y exclamó con vehemencia: "¿Qué monstruosidad es ésta? ¡En la vida mía vide semejante criatura repulsiva como la que tengo enfrente! ¡Pancho, trae la catapulta que habemos de aplastar el horrible monstruo!"

Y dicho y hecho, Pancho trujo la catapulta y dispararon un trallazo que aplastó a la noble princesa hirsuta, ante la incredulidad del dragón, cuyas memorias hemos de guardar en este mecanoscrito por los siglos de los siglos.

FIN

jueves, 17 de diciembre de 2009

LA VIDA TE DA SORPRESAS

A veces creemos que las personas son decimos de loteria, que están ahí, para hacer realidad
nuestras ilusiones absurdas.

El pasado se me olvida. El presente, siempre ausente. El futuro ya me pilla.
¿será una pesadilla? ¡¡Nooo!!
¡¡ESTAMBUL ME ES-PERA EN DULCE!!

25 de Diciembre. Vuelo, vuelo. vuelo.

¡¡SALUD Y FELICIDAD PARA TODOS Y TODAS!!

sábado, 20 de junio de 2009

Crónicas del bus-nit 1

Sobre las dos de la noche cojo el autobús para volver a Cerdanyola desde Barcelona. Naturalmente para mi comodidad me siento en el asiento donde se pueden estirar las piernas pero maldita la gracia que se sientan alrededor mío dos chicos españoles, uno con camisa de tirantes mostrando sus pectorales y con toda pinta de gay (Javi) y otro con cara de friki (Felipe), y una chica asiática (no me atrevo a decir de dónde es, sólo sé que no es coreana y se llama Misha). El caso es que no llevaba MP3 con lo que escuchaba lo que decían los mozos y entre mil y una cosas que contaban de japoneses y animes y demases viene lo siguiente:

-Javi: Oye Felipe. ¿Has encontrado casa para cuando vayamos a Tokio?
-Felipe: Sí, he encontrado una casa bastante buena. Sólo hay un problema y es que no tenemos camas.
Javi: Cómo que no hay camas! Pero la casera es tonta o qué? No podría poner al menos una cama para los extranjeros que vienen a Tokio?
Felipe: No sé, no sé...
Javi: En fin, al menos habrá nevera no?
Felipe: Bueno, igualmente aunque no tengamos nevera podemos alimentarnos durante unos meses de cosas en lata no? No nos vamos a morir
Javi: Bueno, joder, pero yo quiero comer cosas buenas. Joder, quiero comer comida sana. Joder que me voy a volver "tísico"
FElipe: Sí, es que yo adelgazo otros 15 kg como vaya a ir allí. Entre tanta pobreza seguro que nos hacemos amigos de los vagabundos de Tokio y les diremos "no os preocupeis, nosotros somos estudiantes y no tenemos ni pá comer"
Javi: Joder, tío, pero no es plan. Que estamos acostumbrados a vivir bien y no quiero empezar a comer sólo latas de conservas. Me apetece lomo de cerdo y así
Felipe: Tu no te preocupes, que allí te lo envasan todo. Seguro qeu encuentras una lata de cerdo adobado o una lata con ciervo y cuernos dentro
Javi: ¡Ale no seas bestia! Pobre ciervo.
Felipe: ¡Bueno podríamos hacer spaguettis también!
JAvi: ¡Pero si no hay nevera!
Felipe: Bueno, pero para qué necesitas nevera. Los spaguettis se meten en un mueble y punto
Javi: Joder, pero si no hay cama como va a haber ollas! ¿Dónde cocemos los spaguettis?
Felipe: bueno compramos una olla
Javi: Si, ya, como que voy a pagar 20€ por una olla. ¡Já!
Felipe: Pero qué dices 20€! Si seguro que te cuesta 80 céntimos
Javi: Ale, 80 céntimos. Pero tú eres tonto o qué?
Misha: Sí, sí. Es que en Japón hay unas tiendas de todo a 80 céntimos...
Javi: Y también hay ollas y cosas por el estilo?
Misha: Sí, sí. También hay ollas y cosas por 80 céntimos.
Javi: Bueno, pero igualmente a mí me apetece también latas de atún. Que eso es dieta mediterránea.
Misha: Bueno, en Japón hay unas cuantas tiendas de latas de atún a 80 céntimos. Podrás comer tanto como quieras
Javi: Y el aceite de oliva?
Felipe: Pero tío, por qué no dejas en paz a los bocatas y los aceites de olivas?
Misha: Bueno, en japón hay unas tiendas donde encuentras el aceite de oliva a 80 céntimos...
Javi: pero el aceite de oliva será de oliva no? No será nada sintético o cosas así...¡qué yo soy sano!
Misha: "Ciento por ciento" natural!
Felipe: bueno, igualmente podemos ir a comer a restaurantes y tal. Al final nos lo pagan nuestros padres. Qué más nos da?
Javi: Tienes razón Felipe. Ahora nos queda el problema de la cama. Porque no vamos a comprar una cama para tan poco tiempo!
Misha: Yo me llevaré mi (esa cosa que se ponen los japoneses para dormir que está a ras del suelo, no me acuerdo del nombre) y mis ollas, y mis aceites de oliva para ir bien preparada
Javi: Pues yo me llevaré latas de atún en conseva
Misha: Se te pondrá cara de pez
Felipe: Y le saldrán bránqueas...acabará ahogándose por no saber respirar...

Algo así es la consersación. Me mondaba cuando lo de los 80 céntimos. Tan mona la asiática, lástima que se estuviese liando con Javi, el tipo qeu parecía gay (lástima de hombre XD). Felipe se baja en Ripollet y deja a la parejita dándose el lote delante de mis narices. JAvi baja en Serraperera y nos quedamos Misha y yo sentados frente a frente. Tenía ganas de iniciar una conversación con ella, pero no sabía si burlarme de ella por los 80 céntimos y así divertirme los últimos 3 minutos en el autobús. Al final no hice nada de eso y llegué a casa.

sábado, 23 de mayo de 2009

La física y lo físico

EL JUEGO DE LA CIENCIA // CARLO FRABETTI

*Escritor y matemático

¿Es el infinito una mera entelequia o tiene algo que ver con el mundo físico? ¿Hay algo en la naturaleza que se corresponda con los números irracionales? Leopold Kronecker, enemigo jurado de Cantor y de sus números transfinitos, decía que Dios solo había hecho los números naturales y los demás eran obra del hombre, es decir, puras construcciones mentales. En el extremo opuesto, Kurt Gödel, el lógico y matemático más relevante del siglo XX, pensaba que los entes matemáticos se descubren, más que se inventan, en el sentido de que tienen una realidad intrínseca e independiente de nosotros. A primera vista, la postura de Gödel parecería de un idealismo poco menos que platónico; pero ¿acaso es menos “idealista” atribuirle realidad objetiva al color rojo de una fresa o a su agradable sabor?

En La física, aventura del pensamiento, tal vez su obra más filosófica, dice Einstein: “Los conceptos físicos son creaciones libres del intelecto que, por más que lo parezca, no están determinadas únicamente por el mundo exterior. En nuestro empeño por concebir la realidad, somos como alguien que tratara de descubrir el mecanismo invisible de un reloj del cual ve el movimiento de las agujas y oye el tic-tac, pero no puede abrir la caja que lo contiene… El científico cree que, al aumentar sus conocimientos, su imagen de la realidad se hará más simple y explicará un mayor número de impresiones sensoriales. Puede creer en la existencia de un límite ideal del saber al que se va aproximando el entendimiento humano, y llamar a ese límite la verdad objetiva”.

En cualquier caso, al aumentar nuestros conocimientos no estamos obteniendo una imagen de la realidad más simple. Tras el primer gran fogonazo esclarecedor que acompañó al nacimiento de la física moderna, nuestra visión intuitiva del mundo no ha hecho más que enturbiarse, a medida, paradójicamente, que las fórmulas matemáticas que describían su funcionamiento iban ganando en claridad y precisión. Al propio Newton le repugnaba la idea de una acción a distancia como la atracción gravitatoria, sin que hubiera ningún nexo material entre los cuerpos interactuantes, e imaginó el espacio lleno de partículas invisibles en constante agitación. Fue el primer encuentro de la física con la inquietante idea de no-localidad, totalmente contraria a la intuición. Y la cosa no había hecho más que empezar.

viernes, 8 de mayo de 2009

Lecciones prácticas de Física

La política, que es el arte de lo posible, parece confirmar a diario la broma de Einstein: “Dios no juega a los dados”, para recoger a continuación la sentencia teresiana de “Dios escribe recto sobre renglones torcidos”. Y eso que Einstein no conocía la política española de hoy, lo que le confirma doblemente como un genio. A su modo quería decir que Dios, el creador del Universo, había hecho las cosas bien, pero que somos los hombres los que distorsionamos con la mirada su creación. Así que la muerte, la injusticia, el hambre, la enfermedad tienen una lógica divina aunque nosotros lo apreciemos como mensajes en renglones torcidos. Retorcidos, diría yo.

Siento que Einstein ya no esté entre nosotros porque así nos ilustraría sobre la diferencia de comportamiento de la física clásica y la mecánica cuántica, el mundo de lo pequeño, donde todo es mucho más impredecible, como en el juego de los dados.

En la física clásica, a nivel de todo el Estado, la política del PP y del PSOE resultan irreconciliables. Un discurso a muerte entre fachas y progres, entre comehostias y ateos, entre gente de moral inquebrantable y abortistas y mariquitas. En ese nivel, ambos partidos buscan nuestro bienestar, pero mediante métodos y discursos opuestos. En cambio, en la mecánica cuántica, en la micropolítica, pueden convivir y compartir idénticos afanes.

En la física clásica, el PP intenta tumbar los Presupuestos Generales del Estado porque generan más paro y más endeudamiento. Pero, en la cuántica del País Vasco, apoya la designación como lehendakari de un socialista que promete, en su discurso de investidura, un mayor endeudamiento para paliar los efectos de la crisis. No están locos, no es un trastorno bipolar, es un problema cuántico.

En la física clásica se matan a insultos. Pero cuando descienden a la mecánica cuántica se aplauden. Joder con los renglones torcidos.

Por Manolo Seco, al diario Público

martes, 28 de abril de 2009

Las cosas de España

Girona, años ochenta. Una ballena está varada en la playa de Sant Antoni de Calonge. Muerta. En la arena, un gabinete de crisis compuesto por el gobernador civil, el representante de la Generalitat de Catalunya y el alcalde debate qué hacer con el cetáceo. Lo primero es determinar de quién es competencia el asunto. Requerido de urgencia, un técnico emite un dictamen: “Si el objeto está en el mar, es del Estado. Si está en tierra, de la comunidad autónoma”.

O sea, que con cada ola que la hacía flotar, la ballena era mía o de mi colega de la Generalitat. Ahí descubrí que este país que hemos creado es muy complicado. Y que alguien ha de tomar decisiones y ejecutarlas. Al fin vino un barco del ejército, remolcó el bicho a alta mar, le pegó un pepinazo, lo hundió y adiós problema.


Un caso anecdótico que resume la historia de España

lunes, 20 de abril de 2009

Permitidme tutearos, imbéciles



Catetos presidentes/as y ex-presidentes/as. Inútiles ministros/as y ex-ministros/as. Estúpidos los que hacen las leyes de educación. Aburrido y viendo una película pesisérrima (el érrimo del pésimo) de Harrisson Ford cuyo título no quiero saber decido buscar temas sobre Bolonia. Me he encontrado este artículo de Pérez-Reverte, mordaz y sin pelos en la lengua, sobre la desastrosa educación española y cagándose en los "politicastros", en sus madres y en sus ocurrentes citas. Léanlo:


"Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera. No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas".

"Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña. Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones".

"Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos». Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p’alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo."

"Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado."

Arturo Pérez-Reverte, XL Semanal 1052, 23-29 de diciembre del 2007.

sábado, 4 de abril de 2009

¡Es. Una. Auténtica. Hija. De. Puta!

Aunque servir yogur helado había sido mi trabajo más interesante hasta la fecha, mis amigos recién incorporados al mundo laboral me habían contado suficientes historias para saber que la vida de empresa no tenía nada que ver con eso. Ni mucho menos. Aquí faltaban las nauseabundas luces fluorescentes y las moquetas que disimulan las manchas. Donde hubiera debido ver secretarias desaliñadas había jovencitas de pómulos altos y trajes de diseño. Tampoco había rastro de material de oficina. La presencia de artículos tan básicos como archivadores, papeleras y libros era, sencillamente, nula. Observé cómo desaparecían seis plantas de blanca perfección antes de oír una voz cargada de odio.

-¡Es. Una. Auténtica. Hija. De. Puta! No la aguanto más. ¿Quién la aguanta, dime? ¿QUIÉN LA AGUANTA?-siseó una chica de veintitantos años ataviada con una flada de piel de serpiente y una diminuta camiseta sin mangas, más apropiada para una noche caliente en Lotus que un día (¡de invierno!) en la oficina.

-Lo sé, lo séee. ¿Qué crees que he estado sopotando yo los últimos seis meses? Una auténtica hija de puta. Y encima tiene un gusto pésimo-convino su amiga con una vigorosa sacudida de su adorable melena.

Afortunadamente llegué por fin a mi planta y las puertas del ascensor se abrieron. Interesante, pensé. Sin embargo, si comparas este posible entorno de trabajo con un día normal en la vida de una chica de instituto, podría ser más que eso. ¿Estimulante? Bueno, quizá no. ¿Acogedor, bonito, alentador? No; no exactamente.¿La clase de lugar que te anima a sonreír y a querer hacer un buen trabajo? ¡De acuerdo! En cualquier caso, si buscas lo delgado, lo sofisticado, lo último y lo supermoderno, Elias-Clark es la Meca.

Extracto del libro de El Diablo viste de Prada de Lauren Weisberger. Página 22-23. Editorial DEBOLSILLO

Conversación típica entre mujeres (pijas) neoyorquinas. En el fondo "belenes estébanes" yankees enlatadas en su estética "hipermegaultrasuperpijaoseanomemiresporquemedaaaaaa¡ahhh!". Qué asco. Ya se podrían meter su asquerosa y repelente pedantería y pijería (ergo idiotez) por el mimsmísimo coño, a ver si revientan (o se vuelven más inteligentes) y dejan en paz a este pobre "físico, o intento" con sus dilemas espacio-temporales e históricos, además de analizar las frases "rubianescas", en cuanto a las frases dichas en sé y per sé. ¡Hostia puta! He hablado.

Pd: Si alguien se ha sentido ofendido, que se joda. No tengo el día (noche) para lloriqueos. ¡Ea y Padam-Padam!

martes, 17 de marzo de 2009

¿¿¿¿Pero qué es esto?????

Sin noticias varios días después de mi visita al Cuestorado. Ya llegarán y mientras, en el curro, atendiendo a mis buenos camaradas que piden mobiliario y lanzas para defender sus ínsulas de los continuos saqueos.

Aburrido como una ostra decido cerrar. Otro día más y sin noticias de Flavio. Llega la noche, y después de cenar en el triclinium, gachas con queso de cabra para su interés, me desvisto y me acuesto. Sigo dándole vueltas, más vueltas y voy revolviéndome como huevo revuelto a la misma idea: ¿Me tomarían el pelo al decirme aquello? ¿Me han creado falsas ilusiones? Alguien llama dando golpes a la puerta. “Pam, pam, pam”. Enciendo una candela, me pongo lo mínimo para abrirla y ¡cuál es mi sorpresa!

-Ave, mi sublime nombre es Flavio Quinto Metelo. ¿Eres ése, el tal Sexto Marciano? El secretario decía verdaderas maravillas de ti, nada raro ya que ese imbécil siempre las dice. Espero que no me haga perder el tiempo. A ver, dime: ¿Dónde naciste?

-En Hipona, África. Tuve que huir de casa por-

-No es necesario que me expliques tu insignificante vida. No me es necesaria- Flavio, como buen patricio viste la típica indumentaria de toga blanca sin ornamentos. Rondará la cincuentena. Alto y delgado con pelo canoso, nariz aguileña y ojos verdes imponentes y penetrantes. Da pavor y habla con la típica gilipollez de los patricios-Vengo a darte cita para cumplir una misión que determinará si eres apto para el puesto y ver cuán bueno eres en las labores que yo te imponga. Ya sé que no es tarea mía venir a avisarte, pero mi criado ha enfermado, hoy en día no se consiguen buenos esclavos que cumplan las tareas encomendadas, además empiezan a escasear en Occidente. Ven mañana al Foro de Augusto cuando el Sol alcance su máximo. ¿Entendido? No te demores, estoy bastante ocupado y si no estás a la hora dicha, despídete de este trabajo. ¡Ave!

Sus pasos seguros y su porte erguido recuerdan a un ser magnánimo y majestuoso. Uno de aquellos reyes antiguos, una raza extinta de hombres. Es un hombre a respetar, aunque su prepotencia se le suba a la cabeza y le haga ser un completo imbécil, atributo que casi siempre tienen los sabios. Ésta es mi primera impresión, pero la oportunidad de salir de mi mísera vida, aburrida y vulgar, puede contra toda opinión que pueda tener. Apago la candela, me vuelvo a desvestir y me meto en el catre. Buenas noches.

Día siguiente. Hace viento y negras nubes amenazan tormenta. Está amaneciendo. Desayuno rápido, me pongo la mejor toga-y única- que tengo y salgo. Tomo la vía Aurelia hasta llegar al Monte Palatino y el Foro. El Coliseo al fondo impone el esplendor de un pasado glorioso, hoy en día clausurado. A decir verdad ya no hay entretenimientos en Roma. Los emperadores ya no viven aquí y se descuidan de la capital. En el Circo Máximo hace años que no compiten aurigas, porque no hay dinero y porque nadie se dedica a competir hoy en día. En medio de todo esto, el Foro Imperial. Me he pasado tres cuartos de hora caminando para llegar aquí. ¿A quién se le ocurre edificar una ciudad tan grande sin haberse inventado el auto-auriga? Son ganas de tocarle la moral a uno.

Al final arribo al Foro Augusto, en el momento señalado. Se ha despejado el cielo y el Sol está en el cénit. Espero, espero y no llega. El Sol está a punto de ocultarse bajo la Tierra, qué espectáculo tan bonito. El Sol poniéndose mientras la Tierra la acoge en brazos, el Coliseo y el Palatino al fondo adornando la imagen. ¡Qué espectáculo tan curs…! -“lari, lará, laróoooooo lariiii, laraaaaaaaaaaaa, larooooooooooooooooooooo”- Corriendo, bailando y saltando aparece un hombre viejo, de unos setenta, bajo y gordinflón, calvo y narigudo vestido de las togas de las équites. Está borracho como una cuba, sin duda. Es llegar y me increpa.

-¡Oye, dónde has estado! Yo, o sea Él ha estado esperándote por estos lares impaciente. ¡Dónde has estado eh!

-Perdone, pero ¿quién es usted?-¡¿Habla en tercera persona?!

-Yo, o sea él es Flavio Quinto Metelo. Équite y cronista del tercer Valentiniano, je je je. Pero como puede ser que no le reconozca si ayer le vio a su magnanimidad, je je je. Entonces eso, que ¿cómo es que ha llegado tan tarde? Ehhhh!! Jajajaja-risa de caballo demencial.

-Em…señor, a usted no le conozco. Yo he quedado aquí con el cronista Flavio Quinto, no con un patricio borracho que se hace pasar por Quinto Metelo

-Équite muchacho. Yo, o sea él es un équite. El gran Flavio Quinto Metelo. No soy un usurpador, yo soy Flavio Quinto Metelo. ¿ Por quién me tomas criajo? Y contesta a mi pregunta: ¿Dónde te has metido hasta ahora?

-Pero qué dice, ¡si he estado aquí desde que el Sol alcanzó su máximo!

-¡Ah! Será que se ha perdido yo, o sea Él por el camino. En fin, olvídese de este pequeño detalle. A decir verdad, ¿para qué habían quedado? ¡Ah, para darle la enhorabuena por superar la prueba que le planteó!

-¡Pero qué pruebas ni que leñe, pero si aún no me ha dicho qué tengo que hacer! ¡Pero usted que me ha de decir si no es Quinto Metelo, ni es nadie! ¡Déjeme hacer!

-¡Como que no! Cómo osas, te mandaré descuartizar como no me hagas un poco de caso. ¡Quién te crees que eres! Decirle estas cosas a Flavio Quinto…-de repente aparece alguien detrás del viejo asustándole. Es el verdadero Quinto Metelo. Yo lloro de alegría, porque por fin se aclarará todo el malentendido con el borracho. El gran Quinto Metelo le hará entrar en razón.

-Padre, ¿Qué haces? No tendrías que levantarte de cama tan tarde ni ir a beber hasta las tantas. Al final te constiparás.

Mi nombre es Constancio. Abandoné Hipona en el año CDXXX y heme aquí en Roma. Entré a trabajar para una familia de carpinteros cuyo hijo murió al caerse durante una reparación desde el tejado de una ínsula. Me acogieron y empecé a trabajar para ellos. Hoy en día también han muerto a causa de la peste de hace unos años y ahora llevo yo el negocio. La verdad es una vida pésima y no me da para vivir demasiado bien, por eso me gustaría entrar a trabajar para Quinto Flavio Metelo. Pero visto los acontecimientos de esta tarde, ¿qué he de hacer? Resulta que hay dos Quintos, y uno es hijo del otro. ¿Qué clase de broma es ésta?

jueves, 5 de marzo de 2009

El gato de Schroedinger

Una bella y relativamente sencilla ecuación gobierna la evolución en el espacio-tiempo de la función que describe un sistema cuántico. ¡Toma ya! Es la ecuación de un excelso dandy llamado Erwin Schroedinger. Más difícil que resolver la ecuación era interpretar su resultado. Max Born, por cierto, abuelo de la actriz Olivia Newton-John, le dio una interpretación probabilística.

La probabilidad,
como bien sabe el lector es un recurso de la ignorancia. Conectemos el asunto con los dados a los que Dios era poco aficionado a jugar según Einsten. Lanzamos un dado y estamos seguros de que caiga lo que caiga sobre una determinada cara es exactamente 1/6. Pero esto es debido a que no sabemos la velocidad y ángulo de salida del dado de nuestra mano, el rozamiento con la piel, el giro y rebote con la mesa, y un sinfín de variables más que el aludido llamó variables ocultas. Si las conociéramos todas, sabríamos calcular con certeza qué cara iba a salir en cada lanzamiento. Nada de probabilidades. Pero Born insistió: la probabilidad cuántica no es fruto de la ignorancia, sino todo lo que podemos saber de un sistema atómico.

Schroedinger propuso un experimento imaginario para demostrar lo absurdo de la interpretación probabilística de su unción de ondas. Se encierra un gato en una caja hermética y diabólica: contiene una fuente radiactiva cuya desintegración puede accionar un mecanismo que libere un martillo que rompa una ampolla de cristal que contiene un veneno letal. La teoría cuántica predice que la fuente radiactiva tiene un 50% de probabilidad de que se desintegre al cabo de una hora, o sea, que el gato tiene que al cabo de ese tiempo la misma chance de estar vivo que de estar muerto, pero de lo que no cabe duda es de que, lo sepamos o no, el gato está o vivo o muerto. La interpretación de Born supone que el gato no está ni vivo ni muerto, sino en un estado de mezcla de los dos. El hecho de abrir la caja y observar cómo está el gato es lo que nos saca del impasse. Se dice que la observación colapsa la superposición de los dos estados, descritos ambos por soluciones de la ecuación de Schroedinger, en uno solo haciendo que el gato esté definitivamente vivo o muerto. Así, las leyes de la física no nos permiten predecir el resultado de una medida de la naturaleza, sino la probabilidad de que ocurra. No podemos saber cómo es el mundo a menos que lo observemos y el proceso de observación lo alterna.

Si el lector no lo ha entendido
, quizá le consuele saber que cuando se lo explico a mis alumnos y, anonados, me dicen que no lo entienden, respondo que la mecánica cuántica no es cuestión de entenderla sino de hacerse a la idea.


Artículo científico publicado en el Público. Manuel Lozano Leyva. Catedrático de física atómica molecular y nuclear de la Universidad de Sevilla.

Para los amantes de la ciencia como los CELUphysics y Madame Blavatsky (espero que no le entre dolor de cabeza como la última vez que hablamos sobre esta materia jejeje)